miércoles, 18 de mayo de 2022
El 7 es mi número de la suerte
miércoles, 27 de abril de 2022
De paja y miedos
Querido cómplice:
Esta ola de calor que acosaba a esta ciudad fue seguida de atardeceres nublados y molestas lluvias ácidas. ¿Cómo vas con la camisa empapada de sudor y luego de lluvia citadina cuando llegas a casa? ¿De algo te ha servido cargar con el paraguas a todos lados? ¿Te sientes protegido o salvo?
No me han bastado más de cuarenta días de este duelo para aceptar mi pérdida. Sigo pensando que estoy en una de esas pesadillas que me daban cuando cenaba 15 tacos, medio alambre y mi litro de Coca - Cola sin azúcar. Bueno, tengo momentos de conciencia en que esta pesadilla se torna sin sombras en mi presente y la pueda soportar con un par de cápsulas de fluoxetina.
Al aceptar esta realidad y contemplar de nuevo mi reflejo frente al espejo, me confirmo como un hombre de paja y miedos. Me siento decaído porque sigo en ruinas cuando antes era un coloso afable, atento y atrevido. Sin embargo, la imagen no me miente: tengo mucho trabajo si quiero que ser perene, resiliente y feliz cuando le embistan nuevas tormentas a este risco.
Ya empecé a aceptar que el risco se ha desgajado prominentemente y que luce bastante diferente. Sin embargo, este risco sigue en pie, mirando al horizonte y de cara al mar.
Este risco no tiene certeza si mañana habrá buen clima o si habrá nubarrones por todo el cielo. Pero eso no le importará, porque esa es la lección que se tiene que volver a aprender: no hay certeza de cuando otra tormenta pegará y no debe ser una preocupación latente.
Yo, este risco, seguiré aquí frente a la vida porque la caricia de la brisa o el golpe de la ventisca son fundamentales para apreciar el día y la noche, la luna y el sol, y el silencio y el bullicio. Continuaré a pesar de las grietas y las deformaciones del tiempo porque sería peor huirle a la dicha que es ver el amanecer de las cosas nuevas y el atardecer de los ciclos que terminar.
Mi bien es hora de quitarle la pausa al Spotify porque la música tiene que continuar: smile what's the time, you must keep on trying; you'll find that life is still worthwhile, if you'll just... SMILEEEEEE.
Alejandro
miércoles, 20 de abril de 2022
Lección no aprendida
Querido cómplice:
El calor azota la ciudad. ¿Has sentido el golpe de calor? ¿Vas con tu botella de agua a donde sea? ¿Qué te angustia más: el sofoco del medio día o tu incapacidad de vivir solo?
No conozco a nadie que no al saber de mi no me reproche mi codependencia y mi negligente amor propio. Por mucho le eche una sonrisa al espejo, el reflejo me responde recordándome que no cuido de mi mismo, que me lamo los labios cuando pienso en ser un paraíso emocional de alguien o que hago berrinches porque no respeto las decisiones de los otros.
No importa quien me lo diga. Estoy aferrado a no entender de razones ni a escuchar a la gente que busca mi bienestar. Me ha gustado y disfruto la mierda en la que estoy.
Cínicamente aceptó que ésta es una lección no aprendida. Sin embargo, no lo confieso para mantener la cabeza bajo tierra.
Lo digo en voz alta porque ya no quiero, ya no puedo y ya no intento mantener mi vida en esta dirección. Pronto, minuto a minuto, con recaídas, quiero y voy a salir adelante.
Lo sé y me lo prometo a mismo.
Iré con el tiempo y no en su contra. Iré con miedo, pero no me detendré por su compañía. Iré por esta ciudad a pesar de caerme otras mil veces más porque al final esta es mi vida, yo soy su protagonista y la historia la escribió yo.
Mi cómplice, mientras la brisa en el atardecer de esta ciudad me acaricia en la cara y en las nalgas, me voy cantando a la Celia porque la vida es un carnaval y las penas se van cantando.
Alejandro
jueves, 24 de marzo de 2022
De aquí no me muevo
Querido cómplice:
No me hago la víctima aunque lo puedas o lo quieras pensar. Estoy herido. Devastado.
Siento un gran dolor, porque la verdad se me estampó en la cara, porque tengo que reconocer que mi amor se contaminó, porque esos famosos arranques de amor no son virtuosos.
Las que siempre presumí como hazañas, mis grandes locuras de amor son lo que siempre fueron artilugios extremos que era innecesarios, que fueron cansados y que consumieron el amor.
Me pesa decirlo en voz alta, pero tengo que reconocer que mi forma de amar daña más que protege, irrita más que calma y destruye más que construye.
Sin embargo, no hay motivos para afirmar que el amor no debe ser gigantesco, colorido y luminoso; así como sus proxies.
Tendré que aprende a expresar mi amor de otra forma, sin embargo no conozco evidencia que diga que mi amor no debe ser voluminoso, festivo y memorable. De aquí no me muevo, porque el amor que voy a seguir dando será talla plus como mis pantalones. Eso si, será delicado, preciso y sincero.
Voy a caminar por este bache sin enterrarme en el fondo; me voy a seguir amando con entereza y voy a volver a reír a pulmón lleno como lo hecho por más de tres décadas.
Mi cómplice, te dejo. Sigo entre sollozos, pero no desesperado mientras se reproduce en aleatorio “Lights will guide you home, and ignite your bones and I will try to fix you.
Alejandro
miércoles, 23 de marzo de 2022
Me tendré que perdonar, cuidar y valorar yo mismo
Querido cómplice:
Frente a mi nuevo presente, no tengo fuerzas, energía o aire que me impulsen. Siento como la ansiedad me empieza a dominar al grado de sentirme perdido, nublado y lleno de odio.
Me estoy empezando a maldecir porque no puedo escapar tan rápido y porque me aferro a un as que me de la victoria.
Respiro un instante a la vez me repito desesperadamente, mientras sostengo la fluoxetina en la mano, que me tendré que perdonar cuidar y valorar yo mismo.
Mi lector, te dejo porque no me siento de todo bien.
Alejandro
martes, 22 de marzo de 2022
Si tengo que decir adiós, me despido con una sonrisa
Querido Giordano:
En las últimas horas una verdad se reveló frente a nosotros: esta relación no te hacía feliz. Estas palabras me hirieron profundamente, me pegaron en lo más profundo de mi corazón y transtornaron cada una de mis células.
Hasta hace 72 horas conocía el rumbo de mi futuro; ese lindo futuro a tu lado. Creí ganarle a la incertidumbre la mayoría de las jugadas. Me sentí un ganador. Pero sin tregua y sin aviso me acabo de dar cuenta de la más espectacular de las jugarretas de la vida: me expulsas de tu vida.
Las razones son muchas para acabar estar relación: los miles de gritos que imperé, las centenas de veces que me ignoras, las millones de veces que fuimos egoístas él uno con él otro, las billones de veces que nos faltamos al respeto sin motivo ni civilidad y la lista sigue.
No pienso hacer reclamos de despecho porque lo malo no supera lo bueno. Las sonrisas y las panzas llenas abundan en mis memorias por montones que casi opacan las lagrimas y los ayunos innecesarios. Los errores, los grandes errores, no eclipsan las extraordinarias decisiones que tomamos juntos. Las largas noches de amor por estudio o sexo no se anulan por las peleas y los reclamos hasta el alba.
Me voy como vencedor porque te ame, te amo y amaré con todas mis fuerzas.
Si esta historia de amor tiene un último capítulo, lo culminaremos con un final intenso y correspondiente a la dimensión de lo que significa amor. Si tengo que dejar de ver esos hermosos ojos café en cada amanecer, voy a grabar en mi memoria cada pigmento de tu iris caoba avellana. Si tengo que decir adiós, me despido con una sonrisa porque el amor nunca le debe hacer mal a nadie; te nutre y de da vida.
Mi querido gordo, me despido convencido mientras con voz ronca te canto: "y yo, por última vez me veré en tus pupilas. Cogeré tus manos y antes de marchar, con un hilo de voz te diría: "¿Lo ves, tonto lo ves? Cómo fuiste el amor de mi vida"
Alejandro,
22 de marzo de 2022
miércoles, 26 de enero de 2022
Esa insípida quietud
Mi querido cómplice:
¿Cómo te ha ido? ¿Qué ha sido de tu vida estos varios meses sin saber uno del otro? ¿Hallaste la forma para escapar a este virus mundial? ¿No estás tan loco y fuiste a esas filas eternas para ponerte tu vacuna rusa?
Sin sarcasmos o códigos ocultos deseo que tu vida vaya en
orden y que los eventos inesperados los puedas atender sin mayor complicación.
Me he dado cuenta que tiene más de 6 meses que te escribí
por última vez; me he dado cuenta que me abandone al abandonar nuestra correspondencia también me abandone a mí mismo por un largo rato;
me he dado cuenta que deje de parar frente al espejo para para reconocer y abrazar mis
temores, mis escuetas hazañas y mis nuevas canas.
Seguro te preguntas por qué y descubro que también me lo pregunto. Voy a ser cuadrado y usaré la explicación más obvia: deje de pensar en mí y por
tanto deje de atender aquel flujo de ideas perversas y sueños inocentes que llegan a mi cabeza.
Si te soy franco me cuesta trabajo continuar esta carta. Me siento ausente entre estas líneas y las palabras tampoco están acá. Ellas y yo nos reusamos a contar una nueva anécdota, aunque ésta fuera lo suficientemente relevante y ridícula para merecer ser contada.
Sin embargo, si hay musarañas y fantasmas emocionales que debo vomitar en una nueva hoja. Creo que simplemente no sé por dónde empezar; que no sé a dónde voy; que no sé si me quiero moverme de esa insípida quietud.
Te aclaro: mi silencio no indica que todo esté bien por si dejas de saber de mí otra vez. Más bien, hay una ausencia completa de incentivos para escribir y escribirte. Pareciera que estoy en
una superficie estéril donde no hay huellas que seguir, no hay viento que indique
direcciones ni un cielo estrellado que guíe en la oscura noche.
Me resisto a aceptarlo, pero parece que me rendí.
Me siento sin ánimos, siguiendo la vida, pero sin vivirla. Voy sólo contemplando hechos aleatorios que se presenta de lunes a domingo en un
horario habitual de 9 a 19 horas.
No reconozco este clima emocional, pero tengo la sensación de que esta calma no es sana. No obstante, te aseguro no añoro esa cantidad estúpida de problemas y peripecias que sufría en cada tormenta emocional.
Sospecho con pereza que me enfrento a algo lamentable por el que tendré que deambular tarde o temprano.
Haré una pausa en esta visita a aquel campo de gris en el
cual me puse y del cual no descifro si debo o no salir.
Te dejo y espero que la próxima vez que nos leamos haya al
menos lágrimas y un buen plato de queso gouda para compartir.
(Sonido de
fondo: “Cellophane. Mister Cellophane should have been my name: Mister
Cellophane. 'Cause you can look right through me, walk right by me and never
know I'm there...”)
Ícaro
26 de enero
de 2022
sábado, 26 de junio de 2021
Tacones, tanates y temeridad.
sábado, 2 de enero de 2021
Los poliamores te dan la opción de no conformarte con un único sabor de pastel
Mi cómplice.
¿Qué tal pasaste las celebraciones decembrinas? ¿Le jugaste al valiente yendo a las posadas o te portaste bien en la comodidad de tu cuarto mientras veías xvideos a todo volumen? ¿Cómo te fue en la navidad sin la tía chingaquedito que siempre dice que ya estás grande para vivir con tus papás? ¿El aguinaldo te alcanzó para pagar tus deudas o te aferras a seguir en Buró de Crédito?
Aunque parezca lo contrario, deseo que estés bien y que los tuyos sigan vivos, sanos y con trabajo. Según entiendo es lo mejor que se le puede desear en estos tiempos de covidiotas.
Antes de cerrar el año, hice algunas llamadas por teléfono para saludar y ponerme al día con personas que durante la pandemia no he visto. En una de estas charlas, mi amigo André me comentó que estaba preguntándose lo que implica el poliamor y si estaba listo para entrar ese mundo.
Sin pensar mucho en mi respuesta, le dije que no podía estar hablando en serio puesto que el cambia de opinión como debería cambiarse de calzones. Sin embargo, su reacción de ofendido me hizo considerar su pregunta como algo serio y le externé mi visión del tema.
Le advertí que no era experto, pero que si habia algunas ideas pululando por ahí sobre la vida en estos términos.
Primero, el fenómeno que se conoce como poliamor debe ser siempre expresado en plural. De lo contrario se estaría usando un concepto contradictorio en sí mismo. Para dejarlo más claro, se viven poliamores, de lo contrario únicamente se vive un amor.
Segundo, muchas personas pueden sentir algún tipo de nostalgia por las relaciones que no pudieron cultivar por arrancar otra. Los poliamores sería el mecanismo emocional para darle continuidad a relaciones amorosas del pasado sin tener que ponerlas en pausa o terminarlas por una nueva persona que llega a escena.
Mediante los poliamores una persona puede hacer coexistir un amor del pasado con un amor del presente, y simultáneamente administrarlos hasta que llegue un nuevo amor en el futuro. En cierta medida, los poliamores pueden echar abajo el famoso "hubiera" que está asociado con la esperanza de estar mejor con alguien del pasado o con alguien del futuro.
Tercero, los poliamores te dan la opción de no conformarte con un único sabor de pastel. Existe la posibilidad, sin culpa o engaño, de saborear varias opciones de amor a la vez. Como resultado de ello, se cancela la consecuencia inmediata de las relaciones monógamas: al elegir a uno renuncias a todos los demás.
Una vida entre poliamores permite llenar ese 1% que no te da el "chosen one" con el 99% de todos esos otros elegidos. Aunque este estilo de vida no implica ser el dueño de alguna persona.
Los poliamorosos debe aprender a romper con las creencias aprendidas y enraizadas sobre que una relación te hace propietario y el usuario exclusivo de la lealtad, la fidelidad y la amistad de tu pareja. Así, le decimos adiós a siglos de creer que amar es también una forma de propiedad.
Cuarto, los poliamores no evitan que se terminen las relaciones, pero permite que el amor residual coexista con los amores futuros. Muchas personas con corazones abandonados "tienen que aprender" a superar sus pérdidas para poder iniciar una relación y así "no hacerle sombra" con viejos recuerdos.
No obstante, cuando amas por múltiplos aprendes que las historias pasadas van contigo, se quedan contigo y te definen. Igualmente, esos amores de antaño no te impiden salir a cualquier cafetería a conseguir otro príncipe azul para la colección de la repisa.
Las relaciones pueden ir o venir, pero los amores quedarse sin hacerse daño incluso nutriendo la existencia. Esto no aplica si la persona en cuestión es la representación en vida de la tóxica chica de Two and half men: "Rose."
Finalmente, estar disponible para poliamores es un acto de egoísmo porque es reconocer ante tú mismo y ante los demás que "yo soy mucho para que sólo una persona me quiera y para querer a una sola persona." Este tipo de honestidad haría de los poliamorosos personas difíciles para tratar, pero al mismo tiempo más fáciles de conocer (y un poco predecibles) en comparación con quienes firman exclusividad en cada one--night-stand.
Mi compinché espero no haberte roto el corazón por un nuevo nivel de promiscuidad (emocional). Sin embargo, quédate en paz porque la prueba de VIH y la de COVID19 volvieron a salir negativas.
Sin pena seguiré el beat de Juan Luis Londoño cuando dice que "si con otro pasas el rato, vamos a ser feliz, vamos a ser feliz; felices los 4. Te agrandamos el cuarto."
Ícaro
lunes, 19 de octubre de 2020
Las canas me hacen sabio, sexy y sinvergüenza
Mi querido cómplice:
Hace un par de días cumplí años.
Un evento mítico para todos los que creemos que los aniversarios son un punto de
referencia para cotejar la lista de expectativas con los logros alcanzado durante
el tiempo que le toma a la tierra darle otra vuelta al sol.
Te comparto que he decido incluir
otros rubros en la autoevaluación anual que obsesivamente hago a mediados de
octubre. También dejé de lado las rabietas de infante por no llegar a ser el modelo tecnócrata con el que sueño desde que entré a mi amenazada Facultad.
Quiero acotar que voy a ver el
vaso a la mitad porque el optimismo está sobrevalorado y decir que todo va mal porque
no concreto metas viejas es ser injusto conmigo mismo.
Iniciemos.
Primero, celebré modestamente con mis tres grandes amores: mi madre, mi travieso sobrino y mi grosso amore. Por tanto, puedo decir con orgullo que en mi vida hay amor; puro, honesto y desinteresado amor.
Segundo, no será mi trabajo ideal y tampoco he hecho mucho para convertirlo en tal. No obstante, tengo un salario digno ejerciendo eso que llaman Ciencia Política. Y si consideramos que hay empresarios y médicos como choferes de Uber y narcotraficantes como actores de televisión y políticos, no voy a minimizar el éxito de ganarme estos centavos con un trabajo ético, responsable y profesional.
Tercero, la lista de proyectos sigue sin incrementándose e incluso veo lejano alcanzar algunos sueños ahí registrados. Pero con calma, hoy tengo paz y dicha para reír a carcajadas con mi monstruo maricón; disfruto, aunque me canse por la panza, el educar a mi sobrino, y; voy paso a paso con eso de regresar a talla 38.
Más de una vez me quejé (a veces justificadamente) porque nací pobre, gordo y moreno. Con esta mano de naipes me toco jugar y en infinidad de ocasiones estuve en clara desventaja para lograr algo en el mundo al que salgo todos los días. Pero pocas veces agradecí por lo bueno, lo sabroso y lo divertido que esas condiciones sazonaron mi vida. Porque sin empachos puedo decirles que una orden de pescuezos rostizados de pollo con salsa valentina está más sabrosa que unos canapés de caviar negro importado con mantequilla de primera.
No es que haya cambiado de parecer o que yo niegue que aspiro a ser el siguiente intelectual orgánico que gane para México otro Nobel en Literatura, sino que aprendí a valorar con quilates esos nuevos momentos que estoy viviendo en el tercer piso.
Voy a conceder que la edad me está pegando bien; que vivo con una inesperada plenitud, y; que las canas me hacen sabio, sexy y sinvergüenza. ¿Será que el risco es tan fuerte como grande para encarar la tormenta de la vida?
Compinche, es tiempo de parar porque hay que seguir con la mina de sal digital gracias a la cual se paga el internet, los tacos y la coca sin azúcar.
Vamos con ritmo "arrasando con lo bueno; desechando todo lo malo. No hay oscuridad que cubra esta luz que en mi deslumbra."
Ícaro